Hace una semanas, una chica de 15 años llamada Carol, se quedo en su casa sola durante 3 días debido a que sus padres estaban de viaje. Durante el 1º día, se pasó toda la mañana sin hacer nada, viendo la televisión tumbada en el sofá y comiendo comida basura, cuando de pronto vio algo en el telediarios cambiaba de canal. El hombre que daba las noticias hablaba en ese momento sobre un suceso ocurrido el día anterior en una casa de su mismo pueblo, donde un enfermo mental logró entrar y torturar a cada miembro de la familia para después matarlos. Al principio, Carol no le dio mucha importancia, asín que siguió cambiando de canal, aunque en el fondo se asustó un poco, por lo que decidió cerrar todas las puertas con llave y las ventanas con el pestillo. Llegada la noche, Carol seguía tumbada en el sofá, sin hacer nada y cansada de ver la tele, así decidió irse a la cama estaba muy cansada al día siguiente. Vestida ya con su pijama, se metió en su cama, pero cuando estaba quedándose dormida se dio cuenta de que no había apagado la luz de la cocina, por lo que decidió bajar, alumbrando las escaleras y el pasillo con su móvil, ya que se acordó de lo que escuchó en la televisión y estaba bastante asustada. Una vez apagada la luz, le pareció ver un pequeño reflejo en el cristal de la puerta al darse la vuelta para volver a su habitación. El corazón le dio un vuelco y temblando y a paso lijero subió las escaleras, entró en su cuarto y se metió en la cama, dejando antes la lampara encendida. A la mañana siguiente, Carol se levantó un poco cansada, debido a que no durmió bien por que estaba asustada. Desayunó, una vez desayunada, se puso a limpiar todo el desastre del día anterior, y acabada la tarea, se volvió a tumbar en el sofá a ver la televisión. Sobre las 18:15 de la tarde, Carol se levantó sobresaltada del sofá debido a que escuchó un ruido que venía del exterior de la casa, del patio. Armada con un jarrón, comenzó a andar lentamente hacia el patio y cuando estaba justo en la puerta... Sonó un ladrido. Carol suspiro fuertemente de alivio, pues solo era su perro. Carol cayo en la cuenta de que no había sacado al perro desde hacia ya dos días, por lo que cogió la correa, la enganchó el collar del perro y se dispuso a salir a la calle para pase arlo. Una vez salió de su casa, dejando la puerta encajada, se puso a andar calle arriba, cuando, por una casualidad, miró atrás y vio la sombra de una persona justo en la esquina de su casa. No le dio importancia, pues pensó que seguramente seria su vecino. Después de aproximadamente media hora, Carol volvió a su casa. Una vez dentro, dejó al perro de nuevo en el patio. Carol nunca podría haberse imaginado lo que estaba apunto de suceder; empezó a escuchar unos pequeños ladridos que parecen sollozos, y pensando que el perro tenia hambre o quería salir del patio, volvió a ir al patio a ver que le pasaba a su perro. Para su sorpresa, cuando abrió la puerta muy confiada, se encontró la figura de un hombre que sostenía su perro cogiéndolo por el cuello. Carol lo observo de arriba a abajo, con una expresión de terror en su cara que hasta le hizo palidecer. ¡Era el loco del que hablaban en la televisión! Carol hecho a correr hacia el salón, tan asustada, que no se percató de que se había dejado la puerta del patio abierta. Carol corría por toda la casa, sin saber que hacer ni donde esconderse, mientras que el loco gritaba y rompiera todo lo que encostraba a su paso. Carol logró tranquilizarse, pero cuando buscaba su móvil para llamar a alguien, escucho al loco subiendo las escaleras gritando su nombre. En un ataque de desesperación, Carol se metió debajo de la cama muerta de miedo. Por suerte, su móvil estaba debajo de la cama, porque se le había caído al dormir. El loco entró en su habitación, y al no verla, se fue a mirara las demás habitaciones, y Carol aprovecho para coger el móvil. Llamó a su madre y le contó, medio llorando, lo que estaba pasando. Su madre la tranquilizó y le dijo que iba paya, y que llamaría a la policía. Por desgracia, el loco pasaba por la puerta de su habitación y vio la luz de su móvil. Muy enfadado, el loco cogió a Carol de los pelos y la sacó de debajo de la cama. La arrastro con una mano por toda la casa dirigiéndose a la puerta principal y con la otra sostenía un cuchillo. Carol pataleaba e intentaba agarrarse a todos los muebles que encontraba, pero solo escuchaba lo gritos de loco diciendo: ¡Tu me gustas! ¡Yo te quiero para mi colección! Cuando el loco abrió la puerta para salir con Carol a rastras, se encontró con la policía frente a frente. La policía logró quitarle el cuchillo y atarlo de pies a manos al loco, y puso a la niña a salvo. Después de un rato la madre llego muy alterada y abrazando a su hija. Cuando estuvo todo mas calmado, sacaron al loco de su casa, mientras la madre le gritaba groserías. Una vez que la policía se lo llevó al loco y todo esta situación se resolvió, Carol y sus padres se quedaron, ya muy tranquilos, hablando de lo que había sucedido. La madre le dijo que no se volvería a quedar sola. A Carol le costó dormirse aquella noche. No paraba de pensar que nunca mas se volvería a quedar sola, pues nunca se sabe lo que puede pasar.
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